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Biofertilizantes
En julio de 1993, los responsables del célebre estadio de fútbol de Maracaná se rompían la cabeza buscando cómo salvar el gramado que lucía seco y amarillento, debido a una plaga, en vísperas del campeonato nacional que se iniciaba en el mes siguiente y no podían emplear agroquímicos que hicieran daño a los futbolistas. Recurrieron a los especialistas de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro. La receta fue usar un biofertilizante sencillo producido por los campesinos brasileños. El resultado fue sorprendente: en un mes el césped estaba recuperado.

Para producir este fertilizante casero sólo se necesita guano de vaca y agua, además de cilindros de 200 litros de capacidad. Así se tendrá en la chacra un producto posible de ser usado también como inoculante y abono foliar. Por si fuera poco, tiene la capacidad de rechazar plagas y enfermedades, como aumentar en hasta 50% la producción y productividad y acelerar el crecimiento de los brotes.

¿Cómo elaborarlo?

Aquí los pasos sencillos:

  1. Colocar en un depósito igual cantidad de guano y de agua (de río o de pozo, no potable), "mita-mita", y mezclar bien hasta conseguir un caldo uniforme.
  2. Echar la mezcla en cilindros de 200 litros o 50 galones. Cerrar bien el cilindro.
  3. En una abertura del cilindro, colocar una manguerita de manera que uno de sus extremos quede dentro del cilindro. El otro extremo colocarlo dentro de una botella con agua, que servirá  como válvula de escape. Así, el oxígeno no entra en el cilindro y el gas que se va formando en la mezcla por la fermentación se va liberando.
  4. Esperar 30 días para poder usar la mezcla. Como el biofertilizante va a estar muy concentrado, se debe disolver con agua de río o de pozo. El nivel de concentración del producto depende de cómo ser utilizado.

Como fungicida e insecticida, el biofertilizante es mezclado en parte iguales con agua.

Como fitohormonas y nematicida, de 20 a 30% del producto y el resto agua. Después se cuela para no taponear el pulverizador. El concho que queda en el colador forma una biomasa que, seca o deshidratada, sirve como ración para el ganado, pues no es venenoso.

¿En dónde está el truco?

Las vacas y toros se alimentan de vegetales y tienen la flora y la fauna intestinales ricas en bacterias. Por eso el guano sirve de base para conseguir tan eficiente producto. Pero ­OJO!, la alfalfa y pastos con que se alimente a sus animales, cuyo guano va a servir para producir el biofertilizante, no deben haber sido tratados con venenos o agroquímicos, pues los residuos de estos productos quedan en el guano y el abono producido puede matar las plantas. Tampoco debe emplearse agua de caño o potable, pues, el exceso de cloro en el producto resulta mortal para las flores y frutos.

Otro sí: es indispensable espaciar las aplicaciones del biofertilizante. En los huertos se puede pulverizar cada semana. En el caso de los frutales, una vez por mes.

Otra cosa, la experiencia indica que el uso de este biofertilizante torna a la planta muy exigente de agua. Por eso, las aplicaciones deben hacerse sólo después de las lluvias o de los riegos, para que la planta no sufra estrés hídrico. A probar. Y cuéntenos los resultados.


Fuente: Revista Mundo Orgánico. Edición Internacional. Buenos Aires, Argentina, 1994. N°1.

      

      

      

      

      

      

      

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